Era domingo por la mañana, me había levantado cerca de las 11:00 am, estaba en la casa de mi padre, donde pasaba los fines de semana. Los días de semana me quedaba con mi madre.

Desayunamos rápido, y fui a mi cuarto, me recosté un rato mas, mientras mi padre se bañaba, teníamos la idea de ir a almorzar a un restaurant.

Me levanté una hora mas tarde, salí de la cama sobresaltada, no quería perderme el almuerzo, amaba ir a comer al restaurant.

En el living vi a mi padre sentado en el sillón dormido. Por lo visto, después del baño se sentó a ver la televisión y lo venció el sueño. Había estado trabajando bastante, la noche anterior se quedó a altas horas de la noche trabajando. Tengo amigas que el padre suele dejarlas plantada por trabajo o salir con la otra familia. Mi padre, en cambio, siempre se hacía sus momentos para verme o llamarme.

Me dio pena despertarlo, y lo dejé seguir durmiendo. Me quedé observándolo, en realidad miraba su entre pierna, la bata no cubría bien esa parte y podía ver parte del miembro de mi padre.

No se si fue curiosidad o excitación, que me acerqué para verlo mas de cerca.

Lo vi fijamente por un buen rato. Pero no me alcanzó. Tuve que correr la bata y ver el pene completo de mi padre.

Fue el momento mas vergonzoso de mi vida, pero sin querer toqué el miembro y desperté a mi papá.

Lo primero que vio, fue a su hija con la mano cerca de su miembro.

Me puse completamente roja de vergüenza, quise explicar no se que, solo tartamudeé.

Mi padre se acomodó en el sillón, se tapó su entrepierna.

– No pasa nada, Valen. Sentiste curiosidad. Me dijo.

Me relajó saber que no estaba enojado, pero seguía sintiéndome avergonzada.

Le conté que Melisa, mi mejor amiga, ya había tenido relaciones, y tenía curiosidad.

– Entiendo, me dijo pensativamente.

Se tomó unos instantes, sin decirme nada.

– Queres verla de cerca? Me preguntó papá.

– Puedo?

– Si, claro, no tiene nada de malo.

Se corrió la bata y me dejó ver su miembro.

Lo vi un buen rato, hipnotizada, con curiosidad.

– Puedo tocarlo? Le pregunté sin vueltas.

Mi padre asintió con la cabeza.

Lo agarré con mi mano derecha, solo lo sujeté, y lo tuve en mi mano sin soltarlo.

Me parecía increíble estar tocando un pene y sobre todo, el de mi padre.

Lo que ocurrió me dejó sin palabras.

Su pene comenzó a crecer dentro de mi mano.

Miré a mi padre, buscando una respuesta.

– Eso lo provocaste tocándolo, cuando los hombres nos excitamos, es lo que pasa.

No podía dejar de apretar su pene, no quería soltarlo.

– Que se hace luego?

– Podes masturbarme con tu mano, o sea, subís y bajas tu mano, corriendo la piel de mi pene, te lo podes meter en la boca, o te lo meto en la vagina. Me comentó.

Estaba asombrada, sentía tanta curiosidad por el sexo, pero mi padre me estaba dando una clase bien práctica.

Lo empecé a masturbar con mi mano, con delicadeza, si bien estaba bien duro su miembro, me daba la sensación que podía lastimarlo.

Mi padre comenzó a gemir, y me pedía que no pare, que siga.

Obedecí, y además no quería parar, quería saber mas.

– Chupalo Valen, como un chupetín. Me pidió.

Me arrodillé, y pasé la lengua, por su miembro. Al principio solo daba lengüetadas, por el tronco, por su cabeza. Se la pasé por sus huevos a pedido de mi papá.

Mi padre, se retorcía en el sillón y gemía, me pedía que no pare.

– Metete la puntita adentro de la boca.

Abrí la boca bien grande, y me tragué su cabeza, apenas me entraba, sentí el sabor del pene de papá.

Me tomó de la cabeza, y me acarició, mientras tenía su cabeza en mi boca. Me hacía una leve presión, para hacer entrar su pene mas adentro pero no pude, solo pude meter su cabeza y un poquito mas. Con mi lengua, seguí lamiendo su cabeza.

Papá estaba muy agitado.

De pronto, sacó su pene de mi boca.

– Casi te acabo en la boca Valen.

– Que cosa?

– Estuve a punto de eyacular, te iba a tirar semen en tu boquita, no te iba a gustar al menos al principio. Dijo.

– Me dejó intrigada, quería probar el semen de todas formas.

Mi padre se levantó del sillón, me levantó por debajo de mis brazos y me sentó sobre la mesa del living.

Me desabrochó el short blanco, y me lo bajó, luego la tanguita rosa.

– Si algo te molesta, me decis Valen? No quiero que estes incomoda. Me dijo papá.

– Si papi.

Puso su cara entre mis piernas. Sentí algo de cosquillas. Luego su boca comenzó a besar mis labios vaginales,  le dio varios besos, luego su lengua recorrió mis labios rosaditos, y de a poco se iba metiendo en mi rayita.

Estaba sintiendo algo, que nunca sentí, me gustaba, me daba placer, pero a la vez me avergonzaba, tener la lengua de papá en mi conchita. Pero duró poco, me fui relajando, y mi cuerpo actuaba raro, se estremecía, me contraía, me estiraba, temblaba.

Fuese lo que fuese, no quería que acabe.

Papá apartó su cara de mi vagina. La escupió varias veces, y con sus dedos, empezó a separarme los labios, sentía un dolor leve, nada muy doloroso, era mas una molestia.

Me acomodó al borde de la mesa, con mis piernas colgando, me sacó la remera azul que tenía, me dejó con mis pechos al desnudo, me recostó nuevamente de la cintura para arriba contra la mesa, boca arriba. Me levantó las piernas, las apoyó contra su pecho.

– Me decis si te duele o molesta Valen? Prometemelo.

– Si papi, te aviso.

Con su mano derecha sujetó su miembro, y lo puso contra mis labios vaginales. Al principio, acariciaba su cabeza contra mis labios, de arriba a abajo, lo hizo repetidas veces.

Luego en un punto, empezó a hacer presión contra mi vagina. Puso su mano izquierda sobre mi estomago, y con su pene hundía mas y mas, estuve a punto de decirle a papá que me dolía, pero me aguanté el dolor, sentía como se me estiraba mi conchita por dentro, apreté mis labios y cerré mis ojos. El pene de papá estaba mas adentro, de repente sentí como que cedió algo dentro de mí y entró un pedazo importante del miembro.

Grité de dolor, comencé a lagrimear.

– Lo saco Valen?

– No, no, no, no, dame un tiempito que me acostumbre. Le dije.

Quería seguir, aunque doliera, era una sensación hermosa.

Papá asintió, y comenzó a acariciar mis pechitos con sus dos manos.

Se sentía agradable la sensación de sus manos.

– Estoy lista.

Mi padre me preguntó por mi periodo, me hizo un par de preguntas. Quería estar seguro de no dejarme embarazada.

Sin darme cuenta, su pene entró un par de centímetros mas y volvió retirarlo unos centímetros para atrás, lo hacía con mucho cuidado, ya el dolor era una molestia, y sentir su pene recorrer mi vagina por dentro me gustaba, era agradable, lo hacía con mucho cuidado.

A los minutos tomó un poco mas de velocidad, y empezó a gemir con mas fuerza.

– Duele Valen?

– No papi, no pares.

Y no paró, cada embestida lo hacía mas rápido, no fueron muchas hasta que dio un grito de desahogo. Y sentí algo recorrerme por dentro.

El semen de papá estaba dentro de mi vagina. Me excitaba de solo pensarlo.

Con el pene dentro papa siguió acariciándome mis pechos. Hasta que perdió la erección.

Pasó su dedo índice entre mis labios vaginales.

– Probá.

Lamí la punta de su dedo que tenía semen.

Me dio asco, papa se rió por mi expresión.

– Después te acostumbras, o no, depende de cada mujer. Me contó.

En ese momento pensé que nunca me gustaría, pero al poco tiempo me di cuenta que estaba equivocada.

Mi padre me limpió la vagina con unas servilletas, y nos dimos una ducha juntos.

Nos cambiamos y fuimos a almorzar.

Los dos estábamos felices por lo que había sucedido.

 

 

 

Post Author: Micaela Zuvi

One Reply to “Mi papá me desvirgó”

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *