Esta experiencia, sucedió hace varios años. Me encontraba de vacaciones con mis tíos y primos. No recuerdo porqué había ido sola, sin mi familia. Fuimos a la costa, mas precisamente a Mar del Plata.

No estoy segura, si fue el segundo o tercer día que llegamos que fuimos a un local de video juegos.  Solo mis primos y yo. Era un día lluvioso. Mis tíos fueron a la casa de unos amigos, y quedaron en pasarnos a buscar antes de las 18:00 hs.

Habíamos comprado fichas durante toda la tarde, y ya casi no nos quedaba plata.

Con los últimos pesos que quedaban fui a comprar unas pocas fichas. Mis primos aún les quedaban algunas y yo como era muy mala jugando fui la primera que se le acabaron.

– Me da 4 fichas, por favor?

– Se te acabó la plata? Respondió un hombre de unos 35 o 40 años. Mientras fumaba.

– Si, es lo que quedó. Contesté.

– Sos una buena chica?

– Si, como cualquiera.

– Bueno pasa por la puerta del costado, que te doy un regalo. Me dijo.

Inocentemente entré al cuarto que estaba cerrado con llave, que el señor me abrió.

Era muy chico, oscuro, con olor a tabaco, y sin ventilación, era un ambiente muy denso.

Cerró la puerta y me dijo que pase atrás.

Había una mesa de plástico verde, una silla blanca. En las paredes despintadas, habían estantes de madera, que tenían cajas de cartón, y bolsas negras de cuero.

Tomó una de las bolsas de los estantes y sacó varias pilas de fichas. Estaban encintadas de a 10 unidades.

Las apoyó en la mesa, eran unas 5 o 6 atados de fichas.

– Las queres?

– Si, pero no tengo plata. Respondí.

– No importa, te las doy si me mostras algo.

– Que cosa?

– Tu cosita. Dijo.

Seguía sin entender.

– Mostrame lo que tenés debajo de la parte de abajo del bikini.

Ya había entendido que me pedía. Sentí vergüenza por su comentario. Pero no lo pensé y me bajé el bikini de color blanco hasta mis tobillos y levanté la falda en un movimiento rápido. Mis pechos estaban cubiertos por el corpiño del bikini de color blanco.

Me quedé mirando hacia un costado, tratando de evitar verlo de frente. Avergonzada.

Sin darme cuenta lo tenía en frente. Tenía su miembro en la mano. No me había dado cuenta que se había bajado el pantalón.

Tenía un miembro corto, se lo agarraba con su mano derecha y no podía verlo, quedaba escondido dentro de su mano.

Su mano izquierda, tocó mi vagina, me hizo estremecer. Tenía la mano áspera, bien seca, que me raspaba mis pequeños labios vaginales.

En ese momento me odiaba por ser tan ingenua y haber entrado en ese cuarto.

Uno de sus dedos se metió dentro de mi rayita, y sentía la punta de su dedo entre mis labios vaginales.

Mi respiración era agitada, me estaba poniendo nerviosa pensando en mis primos que me estarían buscando. Que pensarían si me veían salir de ese cuarto, o peor si les contaban a mis tíos.

Su dedo cada vez entraba mas adentro, no mucho, pero me hacía doler, hacía fuerza con mis labios, tratando de evitar que su dedo siga entrando.

En un momento saco su dedo, y sentí su mano izquierda acariciar mis nalgas, me acarició unos cuantos minutos mientras se seguía masturbando.

De pronto su cuerpo se pego al mio. Y su miembro presionaba contra mi abdomen, apenas abajo de mis pechos. Uno de sus dedos se metió entre mis nalgas, y recorrió la raya de mi cola, hasta que encontró mi ano.

La punta de su dedo, empezó a meterse en la entrada de mi ano, produciéndome mucho dolor, tarté de zafarme, pero hacía mas presión contra mi cuerpo y me superaba en fuerza, no pude zafarme.

Empecé a quejarme por el dolor en mi ano, le pedí que me saque el dedo, pero no paró.

De un momento para otro sentí un líquido espeso en mi abdomen. El mismo bajaba lentamente, hasta donde empezaba mi falda. Sentí su dedo salir de mi ano, y me liberó.

Me subí, la parte de abajo del bikini y salí corriendo hacia la puerta. Estaba trabada, empujé varias veces pero no abrió.

Miré hacia atrás y vi como se acomodaba el pantalón con lentitud.

– Por favor, quiero salir. Dije con la voz temblorosa.

Ni siquiera me miró. Se acercó y me dijo:

– No te las olvides.

Y me dio las fichas, que había sacado de la bolsa anteriormente.

Las sujeté temblando. Uno de las pilas de ficha se me cayó. Las dejé ahí.

Sacó una llave de su bolsillo y abrió la puerta.

Salí a paso ligero, casi corriendo.

Sentí como mis pulmones se llenaban de aire mas puro, no era un aire tan limpio, pero se notaba la diferencia con ese cuarto cerrado.

Busqué a mis primos. Tardé en verlo, pero mi primo mayor, estaba sentado en un video juego de autos.

Me acerqué y me quedé con el, sin separarme.  Cuando terminó de jugar. Me miró y preguntó:

– Estas bien?, estas temblando.

– Si, tengo frío.

Me creyó, el aire acondicionado estaba prendido y se sentía fresco el ambiente.

– De donde sacaste tantas fichas? Me preguntó mi primo.

Se las di y de la felicidad que tenía no me preguntó mas nada.

Tuve que esperar mas de una hora hasta que mis tíos llegaron. Ni me alejé de mis primos en ese tiempo.

Mis primos se quejaron cuando llegaron, querían seguir jugando con las fichas que les dí.

Por mi parte no veía la hora de irme.

Ya en el auto, me senté en el asiento de atrás del conductor, y me quedé dormida. Es algo que me pasa al día de hoy, que es después de un momento de mucha tensión o stress, cuando pasa, mi cuerpo se desconecta.

Me despertó mi primo para avisarme que habíamos llegado.

Sentí que había dormido por horas, pero el viaje a la casa que alquilaban no eran mas de 30 cuadras.

Ya en mi cuarto, me di cuenta que mi abdomen estaba pegoteado por el semen que me había echado el hombre del local de video juegos.

Tomé una botella de agua de mi mesa de luz, humedecí una toalla, y me limpié lo mejor que pude.

Hubiese preferido darme una ducha, pero mi tío tenía que prender el calentador de agua, y lo hacía antes de cenar y por la mañana, por lo que tuve que esperar un par de horas, que aproveché para descansar.

Hubo un par de días de lluvia, mientras duraron las vacaciones, que mis primos aprovecharon para ir al local de video juegos. Por mi parte, preferí quedarme con mis tíos.

 

 

Post Author: infowebjjg

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